11.7.16

SEGÚN



El amor, -que no es amor, según él dice, 
mientras no se me rompa en el alma,-
me persigue cauteloso entre la gente
con ojos de leopardo ensangrentado.
Parece inquieto
parece temer perderme, el amor,
niño pequeño,
como si fuera yo la primera mujer
de su existencia.

El amor se ríe con ojos diminutos
y aprovecha un segundo, el amor,
perdido por los otros 
para enviarme besos en mensajes clave.

El amor ¿o no es amor?
me da el encuentro
en todas las esquinas de la vida
me mira, el amor,
suplica una sonrisa
que no sé si quiero o no ofrecerle.

El amor, amor febril y apasionado,
simula deslizarse por mi cuerpo
parece devorarme
y palmo a palmo
me marca con las ondas de sus labios.

El amor, a veces desairado,
se ata a la cintura de otros cuerpos de mujer
indiferente, quizá herido,
por no tener de mí más que miradas
y un amor que no es amor
-según me dice-.

Quiero ser deseada por sus ojos
-el amor- un día y otro, -el amor-
para creerme amada.
Qué pena que no pueda yo ofrecerle
aunque lo quiera,
nada más que un amor
-según él dice-
entre comillas.



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