Él: "¿ Y tú, que quieres?
Yo: "Llenar con sangre inmaculada
los huecos vacíos
de las palabras
y cubrir mi cama de caricias.
Danzar con las luciérnagas
en las oscuras copas de los árboles.
Cantar una nana a las estrellas
y dormirlas.
Están solas y lejos.
Romper los corazones y reírme
y unir después los trozos con mis besos.
Quiero volar en espiral para,
más tarde,
posarme como niebla en unos ojos
sedientos de promesas,
auras verde mar que me protejan
y me dejen yacer en sus pupilas.
Quiero contar una a una las hormigas
que corren presurosas por mis pies descalzos
y, al amanecer, invitarlas a nadar conmigo
en la espuma del mar
jugando a ser nereidas.
Quiero pasar desnuda por las vidas de los otros
sin que noten que he llorado."

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