3.7.16

LOS LAZOS



Cada final de año es como el final de pequeñas vidas. Hacemos balance de lo que nos ha ocurrido y de lo que creemos que hemos hecho bien o mal, y los propósitos para el año nuevo se asemejan a las últimas voluntades que dejan por escrito los que se despiden para siempre, los deseos para esa pequeña nueva vida que comienza y que durará de nuevo doce meses hasta que se repita el ciclo.
Pero hay algo inquietante en este vaivén de sensaciones: los lazos.

Como cuando sales a la calle y en la parada de autobús observas que llevas los cordones desatados y te dices: “Pero si los apreté fuerte en casa, ¿cómo que están sueltos?”
Eso nos pasa durante el año, hay lazos que nos confunden, da igual si son lazos de compañerismo, de sangre, de amistad, de afinidad, de amor. Al final aquellos lazos de raso brillante que elegiste porque te deslumbraron y que creías fuertemente atados se van deshilachando y deshaciendo hasta que se pierden por el camino, sin embargo te pusiste un lazo pequeño en el pelo de cualquier forma, porque no podías entretenerte, porque llegabas tarde a la fiesta y cuando volviste de madrugada esa pequeña cinta aún estaba allí, aferrada a la horquilla como a un potro desbocado en un rodeo y tú ni te acordabas de ella.
Y no me digas que eres un alma libre y solitaria porque hasta los recién nacidos que aún no han vivido se aferran a nuestro dedo meñique con los ojos cerrados y 
¡cómo nos enternece sentirnos necesitados.!

Que el nuevo año que entra venga cargado de ilusiones, experiencias nuevas, sorpresas agradables, buenos momentos y cariño, mucho cariño, que nosotros ya nos encargaremos de hacer y deshacer lo que nos acerque a la felicidad.






No hay comentarios:

Publicar un comentario

Copyright info

Páginas