despiertan
30.6.20
ODA A LA VERDAD (La más simple y pura. La que todos conocemos.)
despiertan
19.11.16
ODA A ESTA LUNA
5.8.16
ODA A LA PISCINA
21.7.16
ODA A CÁDIZ
Diminuta.
Como una argéntea perla
que huyera de su concha,
en busca del aire salobre que embriaga la costa.
Así surges, Cádiz, ante mis ojos.
En los amaneceres limpios del verano,
despiertas acariciada por las algas melosas,
que, arrastradas por el oleaje,
y después de haberte besado,
se abrazan a tus rocas milenarias
reacias a abandonarte.
Con tu hechizo de sirena
y a sabiendas de su suerte,
los peces absortos abocan a tu orilla
sólo para contemplar por última vez,
la silueta de tan galana estampa.
Tus estrechas callejuelas
son los brazos cálidos de una tierna madre.
En invierno,
cuando el frío arrecia,
cobijas a tus hijos de los azotes del viento;
cada esquina es un arrullo,
cada callejón, un beso.
En verano,
con el imperioso sol del mediodía,
tus recovecos exhalan aire fresco,
como el soplo de esa madre
en la frente febril de sus retoños.
No hay calles que mis pies quieran pisar,
no hay torres que quiera admirar,
no hay atardeceres que desee contemplar,
que no sean los que te conforman,
los que te definen,
los que hacen de ti
el único puerto del mundo
donde quisiera arribar.
Ya no soy yo
cuando me asomo a tus murallas
y contemplo el mar inerte,
las rocas dormidas
o el aire exánime por no romper la magia;
porque para entonces,
ya me he fundido en el paisaje.
No sé en qué momento
mis brazos dejan de ser mis brazos
para convertirse en algas,
mi pelo deja de ser mi pelo
para transformarse en brisa,
mi piel deja de ser mi piel
para renacer en sal.
No aspiro a encerrarte en mis adentros,
es mi ambición final compartirte con el mundo,
porque es injusto que aún existan mortales
que no hayan podido respirar tanta belleza.
tanta belleza.
3.7.16
ODA AL VIENTO DE LEVANTE
en una oscura noche de verano.
Cuando todos duermen, exhaustos tras el azote de su lengua ardiente,
corretea esquivo por las calles
como un vampiro en busca de una dama solitaria.
Y cuando me encuentra, tropieza en mis carnes y ya sé, sin luchar,
que me ha vencido.
me va envolviendo voluptuosamente entre sus garras.
por eso, aunque sea de noche,
aún es cálido y embriagador su aliento.
No deseo sino abrir mis brazos
y que me envuelva, cual tornado, para elevarme en un vaivén de sensaciones.
porque de un zarpazo, su manto alado e imponente,
deshace los agobios y negruras de mi mente,
no me permite pensar, no me da tregua,
o se burla de mí levantando mi falda.
Soy entonces un juguete para él.
Me enfado y le desprecio.
Pero zalamero, viene veloz de nuevo
y aunque torpe, con un huracán me acaricia el pelo.
Doblo la esquina y ya no está.
Suspiro aliviada.
Retoco mi peinado y mientras abrocho el último botón de mi blusa
de nuevo, con un aullido desmedido, me arranca el bolso.
ODA A MI ALMOHADA
la soledad que resulta de yacer inerte y sumisa
esperando paciente a que te despierte de tu diurno sueño.
Tú, mi almohada, que oculta bajo infinitas texturas y colores,
escuchas agazapada mis pasos furtivos de vigilia,
anhelando la llegada del crepúsculo para que nuestras mejillas se fundan
en un baile de roces y caricias que te hagan sentir viva de nuevo.
Viva para seguir siendo el sostén de mis más íntimas emociones.
Porque no ha hecho mis desgarrador llanto sino convertirte
en una blanca y tierna nube de consuelo,
quién sabe cuántas veces has llorado tú y no te he oído,
a dónde habrán ido tus lágrimas de esponja.
Porque cuando me ha envenenado la impotencia,
no han hecho mis puños irascibles
sino hundirse en las tiernas cavidades de tu estampa,
quién sabe cuántas veces te han dolido los latigazos de esa rabia recibida
y nunca te he curado.
Porque no han hecho mis brazos sino sumergirte en mi pecho
fundiendo cada una de tus fibras
con mi ardiente pasión imaginando cuerpos,
quién sabe cuántas veces te has deshilachado celosa
por no haber sido tú la amada.
Inmóvil siempre,
ahogada por el peso de mi faz dormida,
callada y fiel,
sublime amiga.




