30.6.20

ODA A LA VERDAD (La más simple y pura. La que todos conocemos.)






                                                          (Fotografía: Sergio García )

No importa que ásperas manos opriman los ojos,
ni que trancas de acero obstruyan puertas y ventanas,
porque, si tú estás,
los párpados son velos de cristal
y los muros cortinas de agua.

No hay sendero más nítido,
ni gotas más diáfanas
que el reguero que dejas a tu paso por el mundo.

Como una idólatra
intento encajar mis pies desnudos en tus huellas esparcidas,
a veces piso mal y rectifico al punto,
porque no quiero salirme del camino.

Pero es tanta la maraña de senderos equívocos
y tan malintencionado el lazarillo,
que es difícil encontrarte en el intento.

Cuando las sombras lo cubren todo
y hay bocas que exhalan humo,
vagamos desorientados en la penumbra.

Solo tu fuerza sublime de gigante Briareo
abre el camino,
revela la luz,
nos arranca de las tinieblas
y nos guía.

Es entonces,
cuando algunas luciérnagas dormidas en el bosque oscuro
 despiertan
y nos acompañan.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Copyright info

Páginas