9.7.16

¡INMERSIÓN!




Hay momentos en que pienso que tengo que hablar de cosas horribles, pero entiendo que esto no es políticamente correcto. Nadie quiere oir más cosas tristes. Estamos cansados de ser engañados, robados, pisoteados, ninguneados, y sobre todo estamos cansados de comprobar que no pasa nada. Uno va a juicio y ¿el resto?.
Ya tenemos demasiados problemas. No hay trabajo y el que lo tiene no llega a fin de mes, los abuelos sostienen familias enteras, no hay expectativas de un futuro digno, el clima empeora y el mundo se desgasta. Estamos al límite y ahora vienen los refugiados. No queremos oir más.

Veo a familias huyendo del horror de la guerra, oigo a jóvenes decir que se marcharon de sus pueblos porque empezaron a enseñarles cómo debían cortar cabezas, he escuchado historias de personas que han perdido a sus hijos, a sus hermanos y huyen para salvar de la masacre a los pocos miembros de las familias que sobreviven. Pero un día bombardearon un asentamiento civil de desplazados en la provincia de Idlib y muchos murieron. Ni siquiera tuvieron tiempo ni ocasión de huir del pais, simplemente dejaron sus hogares y marcharon a los campos, lejos de la destrucción.
Nadie sabe quien lo hizo. Oí a un hombre gritar de impotencia y preguntar con toda la rabia que emana de la injusticia: “¿Dónde está el mundo?”

Esa pregunta no me alcanzó como una flecha, ni como una espada, me atravesó como una lanza . “¿Dónde está el mundo?”.

Señor, permítame que le conteste, tengo varias hipótesis: creo que el mundo está viendo que ésta no es su batalla, que ya tiene otras internas, o puede que esté haciendo acopio de metralletas por si acaso, o quizá está apresurado escondiendo billetes, o está quitándose las pelusas de su enorme ombligo, o puede que siga regocijándose de la riqueza que le queda con olor a naftalina.

Señor, el mundo no está, ha salido un momento. Como el que se ausenta de la mesa del restaurante ante una desagradable discusión de comensales esperando que a su vuelta todo se haya solucionado por arte de birlibirloque y que al sentarse y acomodarse la servilleta en el regazo todos estén de nuevo sonrientes y no haya pasado nada. Que no le salpique el marrón.

Señor, creo que este mundo ya ha olvidado. No recuerda cuando ellos eran refugiados, cuando huían despavoridos por la guerra, cuando eran perseguidos y cuando tuvieron que abandonarlo todo. Muchos no sobrevivieron, pero otros muchos fueron rescatados, acogidos por otros países, tuvieron la oportunidad de empezar de cero y hoy en día hay generaciones enteras que viven gracias a aquellas manos amigas que ayudaron.

“¿Dónde está el mundo?” Preguntaba un hombre.

Sólo hizo esa pregunta..

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¡Arriba el periscopio!    ACNUR



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