He vuelto a hacerlo.
Vi las montañas nevadas,
la luz cegadora de las
cumbres,
la llamada del alba.
He vuelto a hacerlo.
Cerré puertas tras de mí,
no hubo despidos,
ninguna cuerda me ataba.
He vuelto a hacerlo.
Deshice nudos,
no dejé migas por el
bosque,
y convoqué a los vientos
que -generosos conmigo-
borraron mis huellas del
camino.
La montaña era un
monstruo,
La luz un relámpago,
el alba una bruja.
He vuelto a hacerlo.
Me he perdido otra vez.
Sólo quedas tú.
Inerte entre jaurías,
recio entre ventiscas,
paciente como el mar,
eterno.
Ven, rescátame de nuevo.
Coge mi mano y levántame,
abrázame con fuerza
y no tengas miedo,
que las espinas las llevo
dentro.

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