4.9.17

BOCHORNO




Cuando volvió a despertar, sintió que algo había cambiado.

El Ave Fénix intuyó que había llegado su vejez
porque un cansancio infinito
 se asentaba debajo de su plumaje dorado,
pero no había otra.

Aquella tórrida tarde de agosto se incineró de nuevo y resurgió 
ante los atónitos ojos de los chiquillos 
que aplaudían estrepitosamente
bajo la carpa mugrienta del circo.









No hay comentarios:

Publicar un comentario

Copyright info

Páginas