24.12.16

BIENVENIDO INVIERNO


Sinceramente pienso que el invierno está subestimado.

Cuando llegan los albores de la primavera con su calidez y la radiación del verano con su jolgorio todos explosionamos y nos llenamos de vida,
pero cuando llega el invierno nos apagamos como el final de una vela,
se nos descuelga el rictus,
se nos cierran los poros
y se nos escapan los suspiros por la larga espera de la estación estival jaranera.

Sin embargo creo que el invierno es la estación que más luz trae a nuestras vidas.
Porque entra un veintiuno de diciembre vestido de una emoción que mueve castillos: la ilusión.

La ilusión que baila en dos bombos al son del choque de miles de bolitas juguetonas.
Esas gigantes maracas que son el sonajero de la orquesta de nuestras expectativas
y de las cuales – por un túnel dorado- llega el invierno como un fantasma bueno
disfrazado de bolita.

Esa diminuta esfera que -con un número- te libera de la cadena de la hipoteca,
te lleva en volandas a esa playa virgen o ese crucero por lagos de ensueño,
te proporciona esa ayuda que les ofreces a tus hijos en paro,
te regala la llave de ese pequeño negocio que será el principio de tu autonomía
o te entrega dos enormes sacos de cemento para tapar esos malditos agujeros para siempre.

Si la varita de la suerte te toca a ti junto a miles de personas distintas a la vez,
entonces todo es una algarabía de colores y calores.
El invierno ya no es frío.
Pero si la suerte te ha ignorado otra vez -como todos los años-
aún se te humedecen los ojos cuando ves la felicidad en esos otros rostros
y es este el día en que más valoras lo que tienes.

Cuando todo el bullicio desaparece y te levantas a la mañana siguiente,
bajas a comprar el pan a tu panadería de siempre
y con la barra recibes una sonrisa y un “Felices Fiestas”.
Entras en la farmacia para recoger tus pastillas de siempre
y el farmacéutico te las entrega con una sonrisa y un “Feliz Navidad”.
Vas a la carnicería y con las alitas de pollo
el carnicero te regala una sonrisa y un “Felicidades”.
El tintineo de tu móvil es un no parar de buenos deseos
todo el tiempo.

El frío polar no se nota entonces y la lluvia es imperceptible
porque te das cuenta
de que nunca tanta gente a la vez había deseado que fueras feliz,
así, porque sí.
Te entran ganas de ser feliz
así, porque sí.

¿ Cómo no vamos a querer al invierno?
No ha hecho nada más que llegar y nos trae de vuelta a casa a los parientes lejanos,
llena los rincones y plazas de nuestras ciudades de luces de colores,
transporta sus copos de nieve mecidos al compás de villancicos,
adorna los salones de nuestras casas y llena las mesas de ricos dulces y viandas,
enternece corazones helados y despierta emociones dormidas.

El invierno es un mago barbudo de túnica blanca y capa dorada
que no quiere estar solo,
que quiere ser amado y abrazado
y para ello
nos pellizca en la mejilla cariñoso
y nos entrega en un enorme paquete rojo
la Navidad.

FELIZ NAVIDAD
Y QUE EL INVIERNO TE ABRIGUE
CON TODAS LAS EMOCIONES BUENAS.




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