31.5.18

PASOS QUE SON MILAGROS


Esta engreída primavera se pasea descarada,
luciendo la ambigüedad como un echarpe,
solo para irritar mis ánimos tundidos
por tanto invierno malqueriente.

Se cree atractiva la muy coqueta
y vale Dios que lo es de todas todas.
Esboza una sonrisa juguetona y al acercarme
me despacha un viento norte y me atortola.
Reculo, desconfío y la ignoro,
pero luego aparece deslumbrante
dejando a su paso un perfume de estío tempranero.

¿Quién es capaz de no seguirla,
de no dejarse enamorar por esa esencia?
Doy un paso y luego otro
y ella permite que mi caminar obre milagros,
porque bajo su cálida veleidad
me dejo embelesar por el entorno.

Las cosas ya no son como eran antes
y percibo un mundo paralelo.
Ella es así, mágica,
porque hace que a mis ojos...



...EL ÁRBOL HABLE...




Déjame acogerte en mis entrañas
porque olvidado estoy envejeciendo.
Mis ramas anhelan tener algún sentido
al guarecer la vida que me ofreces.






He perdido la cuenta del tiempo que he vivido.
Como la persistencia de la memoria de Dalí,
aquí persisto, a la sombra de otros verdes juveniles,
derritiéndome como un reloj, en el tronco que me ampara.






 Me yergo altivo viendote cruzar el parque,
quiero cautivarte con la pirotecnia de mis brazos.
Se elevan al cielo para estallar en un fogonazo de luz
y deslumbrarte cuando llega la tarde.







Arropadme con un abrazo frondoso, el aire es fresco.
Vuestro achuchón de pizpiretas hojas
me hace tambalear y desequilibra.
Cubridme de besos verdes, que estoy desnudo.






Esperando estoy aquí para bailarte,
aferrándome a la tierra con mi falda gris y canastera
y al bordear la Alameda gozando el aire
mi braceo te saluda por bulerías.







Aquél que me dió hachazo y óbito en un momento,
que me creyó abatido y acabado,
ignora en su desdén que sigo vivo y
que doy asiento a la vida que con esta luz me nace.







                      
                                                  Siete segundos de selva en una plaza,
                                                  el tiempo que tardas en pasar de largo.
                                              Para, entra y descubre los mundos lejanos
                                                      que guarda para ti este boscaje.

                                                                             


                                                     ...LA ROCA HABLE... 




Veo tu sombra aparecer en un recodo de la cueva
mientras acepto este llanto perpetuo y monocorde
que batanea mi piel con su frescura y la desgasta.
No pido tu auxilio porque no sufro.





                                                                               

Te sorprende vernos juntas, yuxtapuestas.
Yo, de noble fin, altiva y persistiendo.
ellos, toscos sillares amodorrados,
esperando las historias de la abuela.







Siglos soportando inerte los embates.
Se ensañó conmigo el mar furioso.
Cubierta y encubierta estoy con esta piel cetrina
Ahora ya no puede hacerme daño.







No llegas tarde, porque no me muevo.
Siéntate aquí, en este graderío desguarnecido
a la intemperie, atento al aviso de las olas.
En breve comenzará el espectáculo.







No soy una simple escalera al uso,
soy la escala de acordes del Atlántico.
Cada vez que subas y bajes mis peldaños
podrás decir que caminas sobre las aguas.  







El poniente me azota de frente cada día,
y el calor del sol no llega hasta mis huesos.
Tengo los pies sucios de humedad perpetua,
pero no importa, porque puedo llorar primaveras.




...EL ANIMAL HABLE...






No nos hables de guerras ni batallas
ni de qué te molesta o te incomoda,
siéntate a nuestro lado, olvida
 y siente el calor de la tierra que te ahíja.







Tomé la fortaleza. Soy la general patiamarilla.
Sube y compartamos la victoria.
Defendamos juntas las posiciones
porque ya no pienso entregar el baluarte.







¿Me llevará esta ruta a algún sitio
que no me lleve el planeo de mis alas?
¿Por qué dibuja el hombre un camino para todos?
¿Acaso no sabe cada uno dibujar su propio sendero?







Ando perdido en este mar barbecho.
Por osado y aventurero he perdido el azul.
Apiádate de mi y azúzame a morder el cielo,
no quiero quedar clavado en la impotencia.








¿Por qué brujuleas por mis dominios?
¿No tienes suficiente con hendir la bruma,
el levante y el poniente cuando quieres?
Mi envidia morirá con el despacho de mi zarpa.







No me empequeñece esta miríada verde-plata
sino tu limitada mirada humana.





...EL RINCÓN HABLE...




Creyeron anularme y me abandonaron
en esta esquina, expuesto y aburrido.
Pero si vienes a verme al mediodía
lanzaré una salva en tu honor, porque estoy vivo.







Somos las velas del pastel de este rincón.
Nos encienden los rayos de la tarde,
y nos apaga el levante alborotador.
El diablillo siempre se marcha sin probar bocado.







No te pido nada, nada me debes.
Los tesoros que recaudo me los entregó la historia.
Guárdate tu plata interesada,
yo solo soy alcancía de la memoria.







Jugáis conmigo porque me creéis pequeña,
deidades de la luz y de las sombras.
Me encendéis y apagáis a la vez y ad libitum,
y yo me dejo hacer...mansa, expuesta a los caprichos de los dioses.







¡Te tengo a tiro, sanguinario corsario enemigo,
no te adentrarás en la bahía, ni saquearás nuestras fragatas!.
Déjame jugar un poco más contigo evocando el ayer
antes de que el poniente te aleje de mí como un amante celoso.








Te observo en la distancia, Torre de la Galeona.
ya no eres luz de guía como antaño. Te lisiaron.
No me envidies si en el frío de la noche me ves iluminada,
porque vivo apenada de verte sola susurrando al oleaje.








Aquellas tanto y nosotras tan poco.
¿Qué hemos hecho para que nos abandones aquí,
inútiles, encalladas y desfavorecidas.?
¡Acércate mar! Todas queremos bailar contigo.




                                                      ...EL MAR HABLE...




Tumba en mi regazo tu garbo gaditano,
que tu melena morena se desparrame en mis ondas,
esta vez seré yo, no el fanfarrón
la que haga con mis curvas tus tirabuzones.







Yo también merezco un jardín.
Cansado de abrazar y soltar la arena húmeda
hoy he querido plantar violetas moradas.
Camina y huele. Son mis flores y llevan mi perfume.









No he pensado en el dolor de mis embestidas airadas,
ni en tu embriaguez con la calima de mi aliento.
He desgastado tus huesos hasta romperlos.
Déjame besar tus pies para que puedas perdonarme.








 Ha pasado el carnaval por la Caleta.
 Después de la algarabía de la primavera
el sol cansado de fiesta y jolgorio se recoge.
 Mira mis acuosas calles repletas de confeti.








Soy un plato para ti, siéntate a mi mesa.
Hagamos sobremesa charlando de nuestras cosas.
Que este sosiego sea el principio del futuro
porque aún quedan decisiones importantes que tomar.








Han venido los Reyes en una serena noche de mayo
y me han dejado trozos de carbón en el salón.
Pero solo habré sido un poco malo,
porque el alféizar de la ventana está repleto de caramelos.








Tú y yo. Nada más.





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