4.2.18

QUE EL FRÍO SEA SOLO UNA SENSACIÓN




Hoy llueve en mi ciudad.
Es invierno.
Es febrero.
Medio país amanece blanco y helado y el frío nos envuelve a todos.
Un frío que despierta los sentidos,
que recorre cada célula del cuerpo y golpea en nuestro entorno
como una gigantesca campana de hierro que nos hace vibrar con su reverberación.

No es como el calor que te adormece, te atonta y te invalida.
El frío te mantiene alerta y hace que cada poro de tu piel se estremezca y restriña.

Abres la puerta de tu casa y el frío de repente te saluda con una sacudida,
cierras si querer los ojos como queriendo evitar el golpe
y resoplas pensando si serás capaz de soportarlo.
Dudas un momento si volver atrás,
si esconderte o huir despavorido a un lugar cerrado.

Pero no lo haces.

Porque el frío es solo una sensación
y sabes que eres capaz de soportarlo y afrontarlo.
Le miras desafiante a los ojos y el frío cobarde se achanta y desvanece
y se da cuenta de que no es tan poderoso.

A veces el frío vence y congela las manos,
impide que unos pies audaces puedan dar un paso,
consigue que nunca salgas a la calle
o incluso que huyas a lugares más cálidos.

Por eso debemos prestar nuestros guantes,
empujar a los pies dormidos,
abrir otras puertas y tirar de los rezagados,
encender fuegos para que nadie se aleje de nosotros.

Ese siniestro personaje te hace sentir que estás aquí y estás vivo.

Cuando has pasado mucho frío
conoces el verdadero calor del hogar,
no olvidas el sentido de un abrazo,
agradeces a quienes encienden fogatas a tu paso
y admiras a quienes se niegan a cerrar los ojos
y a esperar que el frío simplemente pase.

Hoy aún hace frío.
Es cuatro de febrero.
Abracémonos y abriguémonos.
Que el manto helado del cáncer no nos cubra.

Y ahora, si quieres, puedes leer esto otra vez.

Fotografía: Gracias a mi amiga Ana Reyes, que tiene arte en la mirada.



3 comentarios:

  1. El problema es cuandonel frio te cala y ni tienes hogar, ni casa, ni paredes, ni techo para poder esquivarlo, y te cala y te cala y solo te queda cerrar los ojos y esperar que mañana el sol caliente.

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    1. Se muy bien que la lucha es muy dura y el miedo infinito. Envío desde aquí todo el calor de mi abrazo y una llamarada de esperanza para ti, Rafael.

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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